lunes, 18 de junio de 2012

De princesas... y de sueños...


Y allí estaba, mirándose al espejo, pensando qué ocurriría esa noche. Ella sabía que no iba a ser realmente feliz, que eso no era lo que quería, que tenía otros planes... pero, por alguna razón, no escuchaba a su corazón. Quería parecer esa mujer de hielo, imposible de alcanzar; ya había sufrido suficiente en el pasado y no estaba dispuesta a volverlo a repetir. Su caparazón, totalmente hermético, había funcionado... hasta ahora... ¿Qué fallaba? 

De pequeña le encantaba pasear por la pequeña aldea, con el viento acariciando su fina piel y agitando su oscura y larga melena. Le encantaba soñar que era una princesa; no una princesa como la hija del rey, sino una princesa feliz, que se levantara cada mañana con la brisa del viento, con una sonrisa. Esa era la princesa que ella había querido ser... 

Cada vez que pensaba en aquella princesa, no podía evitar sonreír; como esta vez, que se encontró de nuevo, frente a aquél espejo, con esa extraña sonrisa que no tardó en cubrir con su habitual rostro helado. Ella todavía no lo sabía... pero pronto tendría la oportunidad de ser lo que siempre soñó ser... 

Solo tenía que reunir el valor de lanzar aquel dardo... una vez más...


2 comentarios:

  1. "Y allí estaba, mirándose al espejo, pensando qué ocurriría..."

    Te sigo de cerca...

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  2. Al final, lo que nos separa de nuestros sueños y de lo que queremos ser suele ser el valor...

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