domingo, 15 de julio de 2012

La partida de Mahtan

La silueta, bajo el resquicio de Luna creciente, era inconfundible. Se dirigió hacia ella.

- Padre volverá pronto...

- Mahtan, espero que no hayas venido a decirme lo que creo que vienes a decirme...

- Estoy enjaulado, sabes que no aguanto más.

- ¡Es una locura!

Durante unos minutos, siguieron paseando bajo la luz de la Luna, abrigados por el manto que les proporcionaban las estrellas en aquella noche despejada.

De pronto, la bella mujer se detuvo, miró a su hijo a los ojos, y se derrumbó en un mar de lágrimas mientras le abrazaba. El gesto fue correspondido por Mahtan.

- Hijo mío, no ver a tu padre está acabando conmigo, pero no podría soportar no ver a mis hijos; eres el pilar que me mantiene de pie en estos días... Pero, por otro lado, sé que aquí no eres feliz, debes encontrar tu camino, debes alcanzar tus sueños y luchar por lo que llevas esperando tener toda la vida...

- Madre... - las lágrimas brillaban bajo la luz de las estrellas. - Entiendo tus palabras, pero ahora mismo mi corazón me empuja a salir, y sentiré la desdicha mientras no cumpla lo que me pide... Estarás con padre, disfrutaréis de la vida, traeré a mi hermano de vuelta... y volveré con ella también. Te juro que volveremos a estar todos juntos y que esta maldita guerra se acabará de una vez por todas.

- Todos debemos hacer lo que nos dice el corazón, Mahtan, pero tu partida será una larga sombra en mi corazón, por favor, prométeme que volverás. - Besó la frente de su hijo.

- Primero traeré a padre, y luego cumpliré mi deseo y volveré. Cuida de la aldea, sé que ahora es lo único que te hace feliz.

- Mahtan... - no pudo terminar la frase, cayó de rodillas bajo un enorme pesar, las lágrimas cubrían sus mejillas por completo.

El joven ayudó a su madre a incorporarse, le dio un profundo abrazo, besó su frente y se dirigió a la casa, a preparar su escaso equipaje.

Preparó lo mínimo necesario, tomó también el viejo arco, que entregaría a su padre cuando le viera, y la espada que éste le regaló cuando se convirtió en Lobo.

Abandonó la aldea de noche, solo y sin rumbo fijo, la único que sabía era que quería ir al sur, llegar a la capital y negociar el cambio de servicio de su padre por el suyo propio...






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*Fin de los relatos por unos días. Me voy de vacaciones dos semanas. ¡Gracias por vuestro apoyo! En agosto volveremos con más aventuras.

Un saludo y feliz verano.

4 comentarios:

  1. Tus relatos son muy profundos y muy bien escritos, que tengas buenas vacaciones y un descanso.
    Un saludo

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    1. Muchas gracias! Ya estoy de vuelta!

      Buenas vacaciones a ti también si no las has disfrutado :)

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  2. ¡Qué casualidad que el prota se va de viaje al mismo tiempo que tú!
    ¿Para cuándo historias felices? Espero que en el campamento hagamos muchas de verdad:)

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