sábado, 4 de agosto de 2012

En la enfermería

Asintió hacia aquel hombre con la cabeza, cerrando los ojos, y dio media vuelta para entrar a la enfermería.

En seguida se le proporcionaron unas muletas de madera con las que caminó hasta una pequeña silla donde debía esperar hasta que le asignaran una cama.

Desafortunadamente, en aquel sector no había mucha actividad, por lo que los servicios en la enfermería del pequeño fortín eran muy limitados; la mayor concentración de curanderos y medicinas se encontraba unos kilómetros más al noroeste, en un campamento cerca del frente.

A pesar de ello, había algunas aprendices que no habían acabado su turno, y el sargento pudo ser trasladado a una sala habilitada para las curas de ese tipo de heridas. Por el camino se cruzaron con varios soldados heridos, algunos de ellos mutilados, que mostraban en sus rostros los horrores que habían sufrido; el padre de Mahtan sintió una gran pena, y notó como la alegría de volver a casa se cubría bajo una nube negra, llenándose de tristeza e impotencia. 

Llegó por fin a la puerta de la sala, donde le esperaba una joven curandera, le pidió que se sentara en la precaria camilla y rajó el pantalón con un cuchillo, dejando ver la tremenda herida, infectada y aún sangrante.

- Parece que se ha infectado... esto le va a doler, sargento, y puede que no vuelva a caminar en unos días... La buena noticia es que lo vamos a curar a tiempo. - La forzada sonrisa de la sanadora animó al soldado, que se preparó para aguantar el dolor, creando un habitáculo en su mente donde pensaría en su amada esposa.

No quiso mirar la operación, se tumbó en la camilla intentando abstraerse, mientras sentía un dolor casi insoportable en el muslo; su cuerpo sudaba enormemente y, de repente, un chorro de sangre salpicó a la enfermera, acompañado de un dolor tan intenso que el soldado se desmayó...



2 comentarios:

  1. Yo también soy como el sargento, cierro los ojos y soporto el dolor sin decir nada, pero no llego al desmayo.
    Un feliz domingo

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  2. Siempre hay un curandero que nos ayuda a soportar mejor el dolor, ¡solo hay que encontrarlo!

    ¡Un saludo, gracias una vez más y feliz domingo a ti también! :)

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