domingo, 21 de octubre de 2012

Siempre sale el Sol

Un destello, seguido de un ruidoso trueno le despertó.
El sol no era más que un pequeño haz luminoso que intentaba traspasar una enredada maraña de nubes tormentosas.

Mahtan maldijo ruidosamente. La tormenta alejaría la caza y le impediría caminar durante todo el día. Su capa estaba empapada, pues se había quedado fuera del vivac, y sería imposible encender un fuego, todas las ramas que había reunido estaban totalmente mojadas.

Miró en derredor, la tormenta abarcaba todo lo que la vista alcanzaba. Sería difícil moverse durante todo el día... Estaba a varios días de camino de la aldea, y cuando llegase no tendría mucho tiempo para recuperarse de las heridas y el cansancio; así que decidió no arriesgarse a enfermar y se quedó bajo el vivac durante casi todo el día, tallando.

Pensó en acercarse al río, y darse un baño, pero se dio cuenta de que la tromba de agua que caía había agitado las aguas, que hicieron moverse todo el lecho, logrando así que el tranquilo río pareciera un torrente marrón, enfadado con la tormenta por haber perturbado su quietud.

- Parece que hoy no habrá baño.- La tormenta había perdido intensidad, decidió dejar su ropa seca bajo el vivac, y pasear desnudo, bajo la lluvia. Quería sentirse libre, sentir cómo la lluvia caía en su rostro mientras paseaba. Era, curiosamente, la calma de la que disfrutaría antes de la tempestad que le esperaba en la aldea; aunque disfrutaría esa calma en medio de una tempestad.

Caminaba y pensaba, de vez en cuando paraba, abría los brazos y ofrecía todo su cuerpo a aquella tormenta, ya se secaría cuando volviera al refugio, ahora debía dejarse llevar y disfrutar de la naturaleza.

- ¡Mañana será otro día y saldrá el sol! - A medida que caía la tarde las aparecían varios claros en el horizonte. - ¡Eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeehhhhhhh! - Gritaba, preso de una gran emoción.

Mahtan pensó que en su corazón siempre había habido una tormenta, pero que ninguna tormenta dura para siempre, y que, cuando se va, todas las flores lucen aún más brillantes bajo el sol. Además, su fuerte paraguas había resistido durante todo ese tiempo, y resistiría todo el que hiciera falta hasta que la Princesa de Ojos Esmeralda expulsara las nubes y colocara el Sol que iluminaría y calentaría sus corazones durante el resto de su vida.

Completamente empapado, decidió volver al refugio, se secó con con la ropa interior y se vistió con la que quedaba seca, dejando  la mojada en un pequeño rincón. Comió frutos de su bolsa y se acurrucó, pensativo, con la figura de madera en la mano..


2 comentarios:

  1. Libre bajo la lluvia, encontrando la calma que le daba la tempestad, esperando el sol que lo iba a iluminar el resto de su vida.
    Así desearte una feliz semana de tranquilidad.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias! Yo también te deseo una semana de tranquilidad bajo el sol de la alegría! :)

      Eliminar