miércoles, 17 de octubre de 2012

Una cabaña en medio del bosque

Despertó con las primeras luces del amanecer. Después del día anterior, en el que todo parecía salirle al revés, había tenido una de las peores noches en muchísimo tiempo.

La cabeza no paraba de darle vueltas a un único pensamiento: "¿Había hecho bien?". Pudo haber acabado con la guerra de una tacada, aquella noche en el castillo, asestando un golpe mortal al enemigo... un golpe que con toda seguridad le habría costado también la vida a ella... Durante años fue un precio que estuvo dispuesta a asumir, pues siempre creyó que su vida había acabado el día que salió de la aldea de los Lobos, mas, en el último momento, escuchó a su princesa interior y decidió luchar por lo que más quería en la vida.

Aunque se encontraba enormemente cansada, agradeció los primeros rayos de luz que aparecían por el este; había llegado el momento de seguir el camino aunque la situación no fuera la más apropiada para continuar con el viaje. Sus ampollas aún no habían curado y las hierbas que había utilizado para sanar sus heridas no habían surtido el efecto deseado... Tras comer los pocas bayas que quedaban en los alrededores, comenzó a caminar. Cada paso le hacía apretar los dientes un poco más, presa del dolor.

-Tengo que continuar, si no, nunca saldré de aquí.- Hablaba en voz alta para intentar animarse, aunque sus esfuerzos eran inútiles: el cansancio, el hambre y el dolor hacían imposible cualquier visión optimista de la situación.

Caminó durante largo rato, hasta que se vio incapaz de dar un paso más, así que se dejó caer bajo la sombra de un gran árbol. Estaba perdida, muerta de hambre y de sueño, y su moral se arrastraba por el suelo, persiguiendo a duras penas la pequeña sombra que le acompañaba a mediodía. La brisa alivió el calor que sentía, y, tras unos instantes, consiguió recuperar el resuello... Intentó calmarse, pero su corazón se movía aceleradamente en su pecho... la situación era complicada. Pensó en intentar acortar el camino atravesando un bosque, pero aquello solo la entristeció: no era capaz de continuar por el camino, ¿cómo podía pensar en atravesar un bosque? Con ese pensamiento, cayó en un profundo sueño.

El sueño no fue agradable, consistió en una sucesión de imágenes de difusos colores, ruidos, sentimientos y confusión, no sabía dónde se encontraba, ni cómo, pero entendía que aquello tenía algún significado, aunque no fuera capaz de descubrirlo en ese momento...

De repente, todo se calmó, se encontraba en una preciosa habitación, decorada de manera excelente, en una enorme y confortable cama. Llevaba puesto un vestido verde, con los hombros descubiertos. Se miró al espejo, era toda una princesa. Su corona plateada, con engarces de esmeraldas brillaba con los rayos de sol que entraban por la ventana.

La puerta de la habitación se abrió, y supo que tenía que bajar las escaleras. Cuando se encontraba a medio camino, comenzó a percibir un delicioso olor. Olía a venado asado; pero también reconoció un olor que hacía mucho tiempo había olvidado, aunque supo al instante qué era: sopa de cebolla...

Entonces entendió que se estaba acercando a casa... la Princesa de Ojos Esmeralda volvía a casa.

Se despertó acurrucada bajo la sombra del árbol, y abrió los ojos justo cuando el sol se ocultaba tras las montañas del oeste. Se maldijo por haberse quedado dormida, tenía varias picaduras de insectos en todo el cuerpo, pero, a la vez, se sentía reconfortada por la parte final del sueño.

Su estómago rugió, como si quisiera recordarle que llevaba vacío demasiado tiempo... Entonces se dio cuenta de que el olor del venado era real, aunque lo primero que pensó fue que se estaba volviendo loca.

Se levantó y miró hacia el bosque que tenía delante, aquél que no quiso atravesar por la mañana. Se frotó los ojos, incrédula. Una pequeña columna de humo salía de entre los árboles, probablemente de una cabaña situada en el interior... Decidió internarse siguiendo el humo... y el olor.

Consiguió ver la cabaña, y, de repente, unas manos la agarraron, le ventaron los ojos y la arrastraron...

3 comentarios:

  1. Hola! Soy Rocío, ya te lo habrá dicho Omar, pero es que mereces que te lo diga por mí misma jaja Me han impresionado y maravillado tus relatos. No sabía que escribieras tan bien! Además, estoy intrigadísima por saber cómo continúa la historia. Sigue así! :)

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  2. Muchísimas gracias por tu comentario! Siempre es un orgullo que a la gente le guste lo que haces, y además también es una motivación para seguir adelante.

    ¡Un beso!

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  3. He estado ausente del país con lo cual dejé de visitarte, pero sigo con el mismo interés por tus historias de gran calidad literaria.
    Un abrazo

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