domingo, 18 de noviembre de 2012

La torre

Se encontraba en medio de ninguna parte, con todo cubierto bajo una espesa niebla.  Era consciente de que estaba dormido, de que todo era un sueño.

Por fin salía de una ciudad fantasma, por donde llevaba mucho tiempo caminando. Cada vez se alejaba más de esa ciudad, de altos edificios abandonados. Por encima de todos destacaba la torre del templo; una estructura que en algún momento fue majestuosa, pero que ahora se encontraba prácticamente derruida, y en la que la parte superior carecía de tres de las cuatro paredes. Esto hizo que, en algún momento, el tejado cayera sobre el suelo de la última planta.

A lo largo de la torre había agujeros, que dejaban al descubierto la larga escalera que subía hasta la parte más alta, donde, en otros tiempos, alguien hacía sonar el cuerno para convocar a la gente a la oración.

Se detuvo un instante. Su camino había sido, desde hacía horas, hacia fuera de aquella ciudad. Sin embargo, se giró para contemplar la torre. Se quedó de pie, donde estaba, mirándola detenidamente, intentando concentrarse en todos y cada uno de aquellos agujeros, mientras sentía en su espalda las ganas de girarse y seguir caminando, alejándose de allí. 

Cuando se sintió satisfecho con el análisis de la torre, giró sobre sus pies para continuar su camino mientras una amplia sonrisa se dibujaba en su rostro. No supo por qué, pero se obligó a echar un último vistazo atrás, a aquella ciudad de la que quería escapar, pero por la que llevaba caminando tanto tiempo. Una silueta femenina apareció junto a la última casa de la ciudad.

Se quedó de espaldas a la silueta unos instantes... ¿Quién era? ¿Cuánto tiempo llevaba ahí? ¿Vivía en la ciudad? ¿Por qué solo había aparecido cuando se iba?

Mahtan soltó un grito, presa de la desesperación.

- Solo es un sueño, estoy dormido, me encuentro de camino a la aldea, pronto llegaré... ¿Qué significa todo esto? - A pesar de ser consciente de la situación, sentía una tremenda curiosidad por acercarse a la figura, que parecía esperarle, paciente, con la cabeza cubierta completamente bajo una capucha negra.

- Supongo que no pierdo nada por echar un vistazo...- Se dijo mientras se daba la vuelta hacia la mujer.

Comenzó a deshacer sus últimos pasos, muy torpemente al principio, pero cada vez con más confianza. De vez en cuando no podía evitar mirar hacia atrás, hacia la luz, hacia el camino que le esperaba fuera de aquella ciudad, donde había deambulado sin rumbo tanto tiempo. Uno de las fugaces miradas atrás le hizo trastabillar y estar a punto de caer, pero consiguió evitar la caída y empezar a correr hacia la chica.

Cuando se halló delante de ella, dudó un instante, sabía que era un sueño, que quizás tuviera algún significado... Quizás debía alejarse de aquella extraña mujer que le aguardaba, con el rostro oculto bajo el terciopelo azabache... Se dijo a sí mismo que quería creer, quería creer que aquel sueño se cumpliría, que descubriría bajo la capucha los ojos verdes que llevaba buscando toda la vida...

Se quedó delante de ella, nervioso, y sus manos retiraron la capucha...

Una cara desconocida le clavó sus dos preciosos zafiros. Mahtan se sorprendió, pero no pudo dejar de mirar aquellos maravillosos ojos azules... La chica sonrió...

1 comentario:

  1. Creer en el sueño que podría ser una realidad.
    Un saludo y feliz semana

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