domingo, 20 de enero de 2013

El mejor capacitado para el puesto

La habitación se iluminó acompañada del incesante dolor en el muslo, como cada día. Esta vez, al menos, había podido conciliar más momentos de sueño de lo normal. La herida se había infectado de nuevo, pero, al menos había vuelto a salvar la pierna... al menos de momento.

Mientras esperaba con impaciencia que la enfermera llegase para limpiar la herida y darle el desayuno, una fuerte discusión en el despacho de al lado, el del capitán del puesto,  llamó poderosamente su atención. Se concentró en escuchar detenidamente la conversación, aunque tenía la impresión de que los gritos podían escucharse por todo el pasillo...

- Con el debido respeto, ¡capitán, no entiendo por qué no estoy yo al mando de esa misión!

- ¿Es que no entiende que aquí las decisiones no las toma usted? ¿Quién se cree para cuestionar las órdenes de un superior?

- ¡Yo fui el que encontró el objetivo, y arriesgué mi propia vida, dejando a mi pelotón atrás, en un acto de valentía para estudiar el terreno y encontrar la posición más propicia para el ataque! Es mi zona de actuación,  conozco el terreno y sabía exactamente cómo tenía que actuar...

- No tengo por qué discutir esto con usted, está incurriendo en una falta gravísima, sargento.

- Señor, creo que merezco al menos una explicación.

- ¡No toleraré más actos como el suyo, sargento, estoy a punto de sancionarle! ¡La gloria personal es insignificante y jamás permitiré que haya egos y orgullo entre los hombres que están a mi cargo!

- ¡Exijo una explicación!

- Sargento, queda usted relevado del mando, a partir de ahora su nuevo destino es el frente oeste, reúnase con la persona al mando en cuanto llegue. Pase por este despacho mañana con la primera luz del día, llevará una carta explicando su indisciplina, el capitán del frente sabrá qué hacer con usted. Puede retirarse....

- ¡Maldita sea! ¡Se está equivocando, capitán!

- Por favor, sargento... o debería decir soldado... retírese. ¡Queda degradado!

El nuevo soldado salió del despacho, hecho una auténtica furia. El sargento, desde su cama, pudo observar la rabia, la ira y la desesperación en sus ojos.

- Entiendo en parte al chico - La enfermera había entrado sin que el padre de Mahtan se diera cuenta. -Debe ser frustrante hacer todo el trabajo y que al final te lo arrebaten de las manos sin saber por qué...

- Aquí los que manda... - hizo una pausa para intentar soportar el intenso escozor de las hierbas curativas, una gran cantidad de pus salía de la hendedura. - ... los que mandamos... seguro que hay una razón detrás de todo... además, no podemos hacer nada.

- Conozco al chico personalmente, a veces es demasiado exigente consigo mismo, puede que le cueste superar este golpe... Sargento, esta herida tiene cada vez peor pinta, no debió haber hecho lo que hizo.

-Ya lo sé, estoy arrepentido, pero no podemos cambiar algunos errores del pasado, solo podemos aprender de ellos y no volver a dejarnos llevar cuando no somos capaces de razonar.

- Estoy de acuerdo... prepárese... esto va a doler...

El sargento no pudo terminar su frase, un dolor intenso nubló su vista durante una décima de segundo; acto seguido todo se fundió en un velo negro, del que despertó horas después con la venda cambiada y la comida fría sobre la mesa....

Pudo ver cómo el chico se dirigía antes de tiempo al despacho del capitán.

- ¡Ya lo tengo todo listo, señor! ¡Volverá a por mí, se lo aseguro, soy el mejor capacitado para el puesto!

Vardamir suspiró, esperando que todo se solucionara para ese pobre chaval.

2 comentarios:

  1. Muchas veces no se entienden las decisiones de los superiores y hay que seguir con ellas.
    Que tengas un feliz domingo

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    1. Exacto, y tener la esperanza de que algún día se esclarecerán!

      Feliz domingo a ti también, y gracias por la perseverancia :)

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