lunes, 7 de enero de 2013

El venado

Por fin había llegado el día, la gente había estado inquieta durante toda la semana, y a medida que transcurrían las horas y no se divisaba a los Lobos volviendo por el camino, los habitantes de la aldea parecían impacientarse más y más.

El sol se precipitaba tras una colina al oeste, arrancando los últimos brillos en el valle y dejando paso a una tenue oscuridad, que venía acompañada de una ligera lluvia. Aquel día parecía ser un fiel reflejo del estado de ánimo que tenían los aldeanos.

Para ella no importaba, desde la partida de Mahtan todos los días habían sido iguales, era como si sus ojos hubieran dejado de distinguir colores, como si todo fuera en blanco y negro. Aún así, no había desatendido sus labores ni un solo día, y había cumplido con su deber visitando a los enfermos de la aldea, ayudándoles en su recuperación. Ese día se encontraba en el centro de la aldea, esperando a la partida de cazadores para distribuir la carne cuanto antes. Habían pasado unas semanas desde el último reparto y la gente esperaba amargamente un remedio que acabara con el hambre que sentía. 

Las mujeres desplegaron una tela enorme que cubría toda la plaza, y que les ayudaría a resguardarse de un incipiente aguacero. Por fin, tras la larga espera, la partida de Lobos con el carromato apareció por el sendero del sur. Cuando entraron fueron recibidos con vítores y aplausos y descargaron a toda velocidad para que las mujeres pudieran proceder con el reparto. Sus rostros mostraban un intenso cansancio, pero la satisfacción del trabajo bien hecho. Solo un Lobo, el más joven de todos, parecía apenado.

Se quedó cortando los trozos de carne, haciendo la labor de Mahtan. Tenía la mirada perdida, como si estuviera en otro lugar, en otro instante. La madre de Mahtan se percató rápidamente, y, cuando hubieron terminado, pidió al muchacho que le contara por qué se sentía así.

El Lobo la miró, y no pudo ocultarle sus sentimientos:

- Todos han cazado una pieza, soy el único que no ha podido traer nada,  he sido un estorbo.
- ¿Por qué dices eso? Sois un equipo, lo hacéis todo entre todos...
- Esta vez no... Encontré un venado el primer día, pero era bastante difícil de cazar, pues se movía siempre tras arbustos y árboles. Parecía saber que yo estaba ahí, y empezó a alejarse. Me separé del grupo, siguiendo su pista, crucé un río y tropecé con una piedra suelta, así que volqué el carcaj y el río arrastró todas las flechas que llevaba menos una. Estaba a medio día de camino del grupo, persiguiendo a un venado y solo tenía una flecha... Aún así decidí seguirlo...

Las manos del joven cubrieron sus ojos mientras recordaba el resto de la historia. Una reconfortante mano se posó en su hombro.

- Parecía andar en círculo, no sabía ya a cuánta distancia estaba, llevaba un día persiguiendo a la presa. El cansancio se apoderaba de mí, también el hambre, pero el venado parecía no cansarse, y seguía su camino... Al parecer volvíamos sobre nuestros pasos, pero eso es algo de lo que no me di cuenta en ese momento.
Por fin se paró en un claro, la visibilidad era perfecta, era el momento que había estado esperando... Puse la flecha en el arco y tensé... intentando apuntar a la cabeza, solo tenía una oportunidad.
De pronto otra flecha atravesó el cuello del animal... un compañero Lobo cazó al venado que yo había estado persiguiendo durante más de un día... Sé que somos un equipo, pero no puedo evitar sentirme mal por ello... Después de todo, el trabajo era mío.

- Debes pensar que gracias a tu esfuerzo, las familias tendrán más comida estos días...
- Supongo que las recompensas no siempre llegan de la forma en la que las esperamos...
- Tu recompensa es el orgullo del trabajo bien hecho, aunque no tengas un venado sobre tu hombro... Deberías descansar, ya verás como mañana lo ves todo de manera distinta...
- Creo que tiene razón.- Se levantó.- Muchas gracias por el consejo, seguro que mañana me siento mucho mejor.

Se abrazaron y despidieron, la mujer suspiró una vez más...

2 comentarios:

  1. No siempre es fácil reconocer que es el esfuerzo que uno ha hecho sea el triunfo de otro, pero muchas veces es así en los trabajos, que no siempre uno se lleva el premio.
    Feliz año y que sigas con tus buenas historias.

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    1. Muchísimas gracias por seguir ahí! Te deseo un feliz año a ti también! :)

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