martes, 21 de mayo de 2013

Sin elección

Tarí, la Reina de Hielo... Las palabras tenían un efecto catastrófico en el joven Vardamir. Eran gélidos aguijones dirigidos directamente a su alma. Se quedó paralizado durante unos instantes, mirando inexpresivamente a la mujer, como si su mente estuviera en algún lugar a miles de kilómetros de aquella oscurra mazmorra.

Un puño invisible le golpeó en la espalda, lo que hizo que se desplomara sin fuerzas en el suelo. Las costras de las muñecas comenzaron a sangrar de nuevo, y el golpe hizo que se mordiera la lengua.
Consiguió reunir fuerzas para volver a arrodillarse y mirar a aquella mujer.

-¿Por qué? ¿Q... qué pasó?

De repente su mejilla volvió a besar el suelo. Tarí le había golpeado de nuevo en la cara con su mano derecha envuelta en un guantelete de acero. La mandíbula del mensajero se desencajó, y el golpe contra el suelo hizo que se desmayara de dolor.

No supo cuánto tiempo había estado tumbado, pero despertó con la cara pegada al suelo sobre un enorme charco de sangre reseca. Algo dentro de la boca le dolía de una forma insoportable, pero no era su lengua...

No fue hasta unos segundos después cuando se dio cuenta de que se la habían cortado. La Reina de Hielo le observaba con un atisbo de sonrisa bajo una oscura capucha que le cubría los ojos.

- Por fin te despiertas, espero que eso te haga aprender a hablar cuando se te pida... Y que comprendas que ya nunca nadie te lo pedirá...

Los ojos del joven la miraban llenos de desesperación. Sabía que su destino era la muerte, pero no tendría la suerte de que le llegara rápidamente. Aquella mujer encontraba placer en el sufrimiento ajeno de una forma inhumana.

Cuando consiguió separar la cabeza del negro charco de sangre seca, pudo ver un pequeño estilete a unos pocos metros de su mano derecha. Una lágrima resbaló por su mejilla y aterrizó en el suelo junto a su desencajada mandíbula, mojando un diente destrozado que una vez estuvo firmemente sujeto en su boca.

Debía hacerlo pronto, era su única oportunidad de acabar con esa pesadilla y reunirse con sus seres queridos, que le estarían esperando. Reencontrarse con ellos era lo que más deseaba en el mundo después de volver a ver a su familia... Pero para eso tendría que esperar muchos años.

- Olvídate del estilete... de todas formas, no vas a poder cogerlo. - La pesada bota de Tarí destrozó la maltrecha muñeca del hermano de Mahtan, dejándolo finalmente sin elección... Los dedos, inconsistentes,  se escurrieron a través de la arandela de hierro que le había tenido colgado del techo.- Ya que tanto interés tienes, te contaré la historia de la Reina de Hielo...

Un velo negro se apoderaba del mensajero. La sensación de un espeso manto oscuro que cubría poco a poco toda la tristeza. Su cuerpo cada vez sentía menos dolor, y le acompañaba una sensación parecida a la de volver a casa tras un largo viaje. La voz de la bruja seguía siendo nítida, y evocaba momentos, lugares y personas de una vida que cada vez se alejaba más y más...

¡Hasta siempre Vardamir!

El corazón se detuvo al ser atravesado por una costilla destrozada cuando la maza golpeó la espalda del joven.

2 comentarios:

  1. Estamos buscando escritores a los que entrevistar en nuestro blog para una nueva sección que comenzará a partir del mes de septiembre, así saber sobre sus proyectos y sus cosas. Si quieres ser uno de esos escritores, pásate por el blog y déjame un comentario.

    http://tamaravillanueva.blogspot.com.es/

    ResponderEliminar
  2. Si quieres que te entreviste, mándame un correo a artedelaspalabras@gmail.com

    ResponderEliminar