viernes, 16 de agosto de 2013

Una Esmeralda afilada

Ya podía verse la Luna en el cielo, a pesar de que el Sol quería regalar a los combatientes dos horas más de claridad. La cabaña se encontraba totalmente rodeada por el bosque, con lo que había sido muy complicada de encontrar por los soldados.

Uno de los guerreros yacía desangrándose en el suelo. El gorgoteo producido en su cuello era aterrador, y solo superado por la angustia que le causaba. No podía respirar, así que buscó su machete enganchado en el cinturón y se dispuso a quitarse su propia vida. No tuvo el valor suficiente de hacerlo y sufrió unos segundos más antes de dejarse caer en el oscuro pozo, inconsciente por la falta de oxígeno.

Bajo él, la sangre teñía la tierra de un abanico de tonos carmesíes. Una bota levantó una pequeña nube de polvo y piedras que se depositaron sobre el charco.

Los golpes eran cada vez más difíciles de contener; ya que, una vez invertido el factor sorpresa en deshacerse de uno de los enemigos, el otro contendiente había desenvainado la espada a tiempo de detener la estocada, y, tras unos instantes de ventaja, la contienda se nivelaba rápidamente en sentido contrario.

El campesino solo podía tratar de detener los envites del experimentado soldado, que se divertía alargando la angustia de su rival, más preocupado por el hombre que estaba entrando en su pequeña cabaña, donde sollozaba su mujer, indefensa.

- Voy a divertirme contigo, gordito, vas a pagar por lo que le has hecho al Sucio. - Una mirada de absoluto terror fue la única contestación.

La punta de una flecha asomaba lentamente por el agujero creado por uno de los virotes en el cristal de la ventana.Un destello esmeralda apuntaba sin vacilación al enemigo. Tres, dos, uno... Justo en el instante anterior a la liberación del proyectil se abrió la puerta, golpeando a la arquera y modificando la trayectoria calculada.

- ¡Cuidado! ¡Hay alguien más ahí dentro!- La flecha salió muy desviada, pero el soldado se dio cuenta de que alguien le había disparado. Dos choques de espada acompañaron a la advertencia.

La puerta dejó ver a un hombre empuñando una pequeña daga. Tenía el pelo sucio y enredado, la ropa gastada y despedía un hedor mareante.

La Princesa buscó instintivamente en su bota, encontrando el puñal que le había acompañado todo el tiempo. El hombre aún no la había visto, pues Esmeralda se encontraba tapada por la puerta, a su espalda...

Rápidamente, consiguió deslizarse tras él y hacerle un pequeño corte en la mano derecha, que lo desarmó haciendo que la daga que portaba cayera al suelo. Tras esto, le asestó un contundente puñetazo en la base del cráneo, esperando que se desmayara. Sin embargo, no fue suficiente y el hombre consiguió revolverse.

Cerró los ojos y, sujetando el puñal con las dos manos, consiguió hundirlo en el estómago del enemigo, notando cómo el afilado acero traspasaba la carne sin dificultad.

Oyó un leve gemido y volvió a abrir los ojos justo para ver cómo un puño le abría una brecha en la ceja, tirándola al suelo. El dolor era insoportable, pero consiguió recoger la daga caída y, haciendo un enorme esfuerzo, castigó innumerables veces las piernas de la desafortunada víctima, cortando carne, músculos y tendones de forma indiscriminada hasta que, por fin, cayó al suelo.

De manera simultánea, el campesino perdía la espada acompañado de la sonora carcajada de su rival.

- No te preocupes por lo que le haré a tu mujer, vas a verlo todo... aunque con un solo ojo.- Hirió al hombre en una de las piernas, haciendo que se arrodillara. Levantó la espada para asestarle un golpe con la empuñadura y así dejarlo tendido en el suelo, indefenso.

Finalmente, la empuñadura golpeó el cráneo. Aunque apenas sin fuerza, el golpe hizo que la víctima cayera de bruces al suelo. Junto a él cayó también la espada, y, por último, su dueño, con una flecha atravesándole el oído.

Esmeralda dejó el arco apoyado una vez más junto a la ventana y se dirigió hacia el hombre que yacía con un puñal en el estómago y las piernas destrozadas...

6 comentarios:

  1. Respuestas
    1. A veces la vida nos golpea con situaciones duras que no nos esperamos!
      Besos!

      Eliminar
  2. Hola Víctor, vengo del blog de Tamara, he leído la entrevista y me ha gustado, y tu blog también, este relato es fuerte pero por desgracias hay situaciones horribles, me ha gustado Víctor, gracias por compartir tus letras.
    Lola Barea.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola! Bienvenida. Me alegro de que te haya gustado la entrevista y el blog. Sí, pero lo bueno es que esas situaciones nos hacen aprender a ser más fuertes :).

      Un saludo y gracias por pasarte.

      Eliminar
  3. Igual que Lola, a través de Tamara y tus respuestas me gustó la idea de conocerte.
    Con tu permiso me quedo en un rincón de tu blog,
    Tu estilo se sale de lo que estoy acostumbrada a leer, me atrae mucho.


    Besos muchos ♥♥♥

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Te doy la bienvenida también :).

      Me alegro de que te guste mi estilo, y espero que disfrutes de los escritos. Muchas gracias por el apoyo.

      ¡Un beso muy fuerte!

      Eliminar