domingo, 22 de diciembre de 2013

Un profundo sueño

Observó al orgulloso soldado, que la miraba con ojos vacíos, como contemplando un yermo paisaje a cientos de kilómetros de allí. La joven recogió su puñal, que había salido despedido cuando el hombre le golpeó en la ceja, el dolor era insoportable. Sufrió un pequeño mareo al agacharse y la sangre de su ceja partida comenzó a caer al suelo; tambaleándose, pisó la mano herida de agonizante soldado.

- ¡Hazlo de una vez, zorra! 

Esmeralda se debatía entre acabar con su miserable existencia o dejarle sufrir hasta que se desangrase... Miró a la mujer. La humilde campesina tenía la cara desfigurada por el terror, estaba agazapada en una esquina, sollozando constantemente y temblando de manera preocupante. Un mar de sentimientos enfrentados se agitaba en su mente, después de todo, los problemas habían llegado al recoger a esa muchacha en las inmediaciones de la cabaña.

La otrora princesa sentía cómo su mente quedaba poco a poco envuelta en una bruma que entorpecía sus pensamientos; y toda su atención se centraba ahora en pensar cómo detener la hemorragia de su rostro. Lo último que recordó fue ver al campesino entrando en la casa, con el rostro marcado por la ira y portando una espada. Esmeralda se desmayó justo cuando el corazón del agonizante soldado se detenía al ser traspasado por el frío acero.

Se transportó a un etéreo mundo donde volvía a ser una niña en la aldea. El sueño era extraño, con gente cuyos rostros no recordaba o no sabía identificar; de repente volvía a aparecer en algunas escenas de su vida adolescente, para acabar en aquel castillo del que se fugó hacía ya varios días. El sueño se repetía constantemente, solo interrumpido por vagos recuerdos de que alguien la despertara para darle algo de comer. Tras la escasa ingesta, volvía a caer de nuevo en el lecho, sumiéndose en la profundidad.

El sol se abría paso en un cielo cubierto de densas nubes grises, luchando palmo a palmo para imponer su claridad en el bosque. El agujero de la ventana había sido reparado de forma demasiado casera, unas precarias telas hacían la función del destrozado cristal. Pudo ver a través de ella la oscura forma de tres tumbas en la lejanía.

Junto a ella, apoyado en la pared, pudo ver también su arco, el carcaj de flechas y lo que aún era utilizable de su vieja ropa. Oyó también el sonido rítmico de los aperos de labranza en el exterior y se dispuso a levantarse. Sentía un hambre monstruosa y vio que tenía preparados unos panecillos con carne seca y una taza con hierbas para hacerse un té. Se levantó, cogió un panecillo y sacó agua hirviendo del caldero sobre el fuego.

El pan estaba bastante duro, lo que hacía pensar que había sido cocinado hacía varios días... La carne, sin embargo, tenía un sabor excelente.

La puerta de la despensa se abrió dejando ver a la campesina con un gran trozo de venado curado y varias verduras. Rápidamente de acercó a ayudarla, lo que provocó una reacción de tensión en la mujer.

- Lo siento... solo quería intentar ayudar... les estoy muy agradecida.

- No tiene importancia, pero nos gustaría que te fueras cuanto antes...

- Siento muchísimo los problemas causados, me iré en cuando pueda... pero déjeme ayudar, es muy importante para mí.

La mujer cedió y permitió que Esmeralda llevara algunas cosas a la mesa. Acto seguido comenzó a preparar su petate.

- ¿No te quedas a comer?

La joven se giró y sonrió, emitiendo un precioso destello verde en sus ojos.



2 comentarios:

  1. Un desmayo muy romántico!
    Aprovecho para dejarte mis deseos de felicidad en esas fiestas tan especiales llenas de amor.
    FELIZ NAVIDAD! y sigue escribiendo

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  2. Muchas gracias a ti por tu apoyo incondicional. Felices fiestas para ti y los tuyos, espero que lo disfrutéis lo máximo posible.

    Besos.

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